Estudiantes realizan su internado en hospitales e institutos especializados, donde asumen responsabilidades directas en la atención de pacientes.
La carrera de Medicina Humana de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL) alcanza un hito histórico: su primera promoción inició el internado médico, etapa final de la formación profesional que culminará a fines de este año.
La carrera comenzó en 2020, en pleno contexto de la pandemia por la covid-19. Seis años después, sus primeros estudiantes consolidan su formación en hospitales e institutos especializados del país.
El internado marca la transición hacia el ejercicio profesional. En esta fase, los estudiantes aplican sus conocimientos en escenarios reales y asumen, por primera vez, responsabilidades directas en la atención de pacientes.
Gerson Chamorro realiza su internado en el Hospital PNP Augusto B. Leguía, donde inició su rotación en Medicina Interna.
“Al inicio tenía dudas, pero cada día representó un reto que me permitió crecer. Evaluar pacientes y plantear tratamientos me ayudó a comprender el impacto de nuestras decisiones en la vida de las personas y fortaleció mi compromiso con la carrera”, afirmó.
Durante su formación, participó en emergencias y ejecutó procedimientos como la reducción de lesiones en miembros superiores, lo que fortaleció sus habilidades y su capacidad de respuesta en contextos de alta exigencia.
Fátima Robles desarrolla su internado en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), donde su paso por el servicio de cirugía ha sido clave en su formación.
“Aprendí que cada detalle importa, desde la puntualidad hasta la presentación personal, porque todo refleja respeto por el paciente y el equipo. Cada caso es una oportunidad para exigirme más”, señaló.
El decano de la Facultad de Ciencias de la Salud, Gustavo Gonzales, subrayó que esta promoción representa un logro institucional construido en un contexto adverso.
“La primera promoción es resultado de un proyecto académico con visión, exigencia y compromiso. Nuestros estudiantes han demostrado resiliencia, vocación y disciplina desde su ingreso, en un escenario tan desafiante como la pandemia”, sostuvo.
Añadió que la formación integra moderna infraestructura académica y de simulación de última generación, así como un cuerpo docente con experiencia clínica, académica e investigadora, enfocado en la excelencia y la ética profesional.
La universidad proyecta fortalecer la carrera con un nuevo grupo de estudiantes en el semestre 2026-2, en línea con su compromiso de formar profesionales altamente calificados.
Con el inicio del internado, esta primera promoción consolida su proceso formativo y reafirma su vocación de servicio en escenarios reales de atención médica.