La propuesta busca que los estudiantes identifiquen, desarrollen y protejan sus creaciones desde las primeras etapas de su formación.
Aldahir Romaní Yerrén, jefe de Transferencia Tecnológica y Propiedad Intelectual de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), propuso integrar progresivamente la propiedad intelectual (PI) en la formación universitaria y vincular los proyectos académicos con la innovación y el mercado.
La propuesta fue presentada durante el VI Congreso de Innovación y Propiedad Intelectual de la Red CATI 2026, en el panel técnico “Propiedad intelectual en la formación universitaria: experiencias, estrategias y desafíos”.
Durante su intervención, Romaní explicó el modelo aplicado en la USIL para que los estudiantes reconozcan el potencial de sus creaciones y desarrollen competencias para investigarlas, protegerlas y transferirlas.
La universidad cuenta con un Centro de Apoyo a la Tecnología y la Innovación (CATI), integrado en la Oficina de Transferencia Tecnológica y Propiedad Intelectual del Vicerrectorado de Investigación.
El modelo parte de un itinerario formativo de competencias investigativas. El objetivo es que investigar, innovar o identificar una creación con potencial de protección no sea algo que el estudiante descubra recién al elaborar su tesis.
Para ello, la USIL trabaja con decanos, directores de carrera y docentes líderes para identificar, en cada carrera, dónde los estudiantes ya crean, diseñan, investigan o resuelven problemas.
Según Romaní, este trabajo permitió pasar de “enseñar propiedad intelectual” a identificar, dentro de la experiencia académica, dónde existe creación, innovación y potencial de protección.
Además, los cursos orientados al desarrollo de competencias investigativas incorporan productos concretos de investigación o innovación. De este modo, los estudiantes parten de proyectos propios para reconocer su componente innovador y conocer las vías de protección.
El enfoque busca que la propiedad intelectual deje de ser un concepto abstracto. En lugar de explicar primero qué es una patente, un modelo de utilidad o un derecho de autor, se analiza lo que el estudiante ya creó y se identifica cómo podría protegerse.
Romaní sostuvo que innovar, inventar y emprender son competencias progresivas. Por ello, planteó que el currículo debe avanzar desde la identificación de problemas y oportunidades hasta el desarrollo y la validación de soluciones.
La ruta propuesta en la USIL comprende identificar, desarrollar, validar, proteger, transferir o emprender. Para hacerla posible, se articulan docentes, investigadores, oficinas de propiedad intelectual, incubadoras, empresas y otros actores del ecosistema de innovación.
Romaní también señaló que una tesis no debería marcar necesariamente el final de un proyecto. En algunos casos, puede abrir una nueva etapa de innovación, propiedad intelectual, transferencia tecnológica o emprendimiento.
El VI Congreso de Innovación y Propiedad Intelectual de la Red CATI 2026 fue organizado por el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) y la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH).
El evento reunió a cerca de 130 participantes de 54 instituciones: 43 universidades, cinco institutos tecnológicos y de investigación, una asociación (PECAP) y cuatro empresas.
Estas entidades trabajan con Indecopi a través de la red CATI, promovida por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, para apoyar la generación de tecnologías e innovación.
El programa contó con ponentes nacionales e internacionales, quienes analizaron el papel estratégico de la propiedad intelectual en el desarrollo de tecnologías y emprendimientos.