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La Prima Hermana

La prima hermana

A los latinoamericanos nos unen muchas variables. Algunas en gran medida, otras un poco menos, pero en el fondo compartimos varios elementos desde antaño. La raza, la geografía, el idioma, la gastronomía y hasta la religión: son características que a la vez nos unifican. Nos unen detalles que nos convierten en el conglomerado de naciones más prometedor y pluralmente unido del planeta.

Somos esta cultura latina pujante de la que nos sentimos orgullos y de la que el otro lado del mundo siente curiosidad no sólo por los aspectos culturales, sino también por la sorpresa económica que muchos nuestros países hispanos están dando. Sorpresas que evidencian hechos productivos para el caso de nuestro país, Colombia, Chile y Panamá; pero que también muestran debilidades comunes en el ecosistema del emprendimiento.

Basta con escribir en Google las palabras “fracasos de emprendedores”, “pymes”, “start ups Latinas”; para recibir una considerable cantidad información con relación al poco éxito de los emprendimientos hispanoamericanos. Desde la tierra de los aztecas hasta la fría Patagonia, los mercados acogen y luego expulsan todo tipo de ideas de negocio. Innovadoras, mejorables, nobles, irrepetibles y hasta desastrosas iniciativas empresariales; son las que el voraz mercado competitivo juzga, golpea y elimina. Tanto en Centroamérica como en Sudamérica, más del 85% de las pequeñas y medianas empresas que se crean, fracasan a los pocos años.

Antes de llegar al quinto año empiezan a vivir el terrible proceso de liquidación. Muchos especialistas, y con mucha precisión, coinciden en las posibles causas de la ruina: falta de recursos financieros, modelos de negocio débiles, inexistente plan de mercadeo, etc. Sin embargo, aun coincidiendo con todo ello, creo que el corazón del fracaso es la investigación de mercado. Si no se pregunta, no se sabe qué es lo que necesitan los consumidores.
 
Cualquier tipo de proyecto empresarial, lucrativo o con fines sociales, necesita obligatoriamente la elaboración de una investigación de mercados. Y una que se efectúe con rigurosidad y no para reafirmar la intuición de que el negocio sí tiene demanda. Una que contemple un estudio cualitativo exploratorio y que “remate” con uno cuantitativo que disminuya la emoción y acerque con claridad a la realidad del contexto. Una que recorra los detalles y escarbe cada rincón de los clientes que deseamos atender.

Un emprendedor que cree que una idea innovadora tiene garantizado el éxito, es uno que ha decidido abordar el barco de la incertidumbre en su máxima expresión. Aquel que someta su idea al rico y racional proceso de la investigación de mercado, será el que convierta a la incertidumbre en el barco que ha de dirigir.

Entre todos los que ofrece, el principal beneficio que brinda una investigación de mercados, la prima hermana del emprendimiento, es la posibilidad de gestionar las probabilidades. Solo con ella podremos entender las probabilidades de éxito o fracaso, y sobre estas, tomar las decisiones prudentes para determinar si una start up tiene viabilidad. 

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