El nuevo orden mundial es un nuevo proceso histórico. Son nuevas lecturas, particulares, únicas, sin parangón. La historia se sigue escribiendo.

La historia se sigue escribiendo: apuntes sobre el nuevo orden mundial

A manera de antecedente

Desde los tiempos modernos (1453-1789), la debacle de una potencia hegemónica trajo consigo grandes cambios en la geopolítica de los hombres y sus tiempos, rutas, identidades, naciones y de sus relaciones para con regiones limítrofes terrestres, marítimas e incluso allende a sus fronteras. La era moderna misma finiquita con un acontecimiento a las puertas de las fronteras europeas, la caída de Constantinopla (1453). La historiografía en general propone como hito político, el tratado de Westfalia (1648). El mundo contemporáneo fue (y sigue siendo) mucho más complejo, la notable mejora de las condiciones de vida (como también sus diferencias, complejos conflictos y sus reflexiones), pero, sobre todo, trajo consigo la conformación de los Estados Nación.

La relación Estado-Nación y Estados hegemónicos: 1944-1991

A fines de 1944, K. Nishida, pensador japonés, expuso en su ensayo “Los principios del Nuevo Orden Mundial”, un complejo entramado entre el Estado como entidad nacional, y la relación consolidada de las grandes potencias mundiales (como se llamaba en aquel entonces), frente a quienes no tenían esa prominencia en el globo: Cada Estado debe ser consciente de su propia misión mundial, para así constituir un mundo histórico – mundial, es decir un mundo global. Ese es el desafío del momento histórico mundial.  (Nishida, K; p. 325). Se preguntaba ya a mediados de 1940 si el mundo global debía, o no, implicar la pérdida de cualidades en cada Estado-Nación que no participaba de aquella hegemonía de las grandes potencias (en aquel entonces, Francia, EE.UU., Alemania, URSS, y Reino Unido). A más de 80 años de aquel postulado, ciertamente aún hoy esa duda sigue no ha perdido su vigor y vigencia, aunque con más variables en su entramado y reflexión. Ciertamente, los historiadores hemos propuesto el cierre de la Guerra Fría entre el 1989 (caída del Muro de Berlín) y 1991 (fin de la URSS), con el triunfo evidente de EE. UU, pero también lo era del mundo y pensamiento occidental en sus distintas vertientes: filosofía, economía, relaciones internacionales, otros. Sobre el citado balance histórico, De Mendoza (2013), lo expone pertinentemente: A la caída del muro de Berlín y con la descomposición de la URSS en 1991, la hegemonía de EE.UU. se consolidó como indiscutible hasta la actualidad. Esta circunstancia no sólo cambió la situación del mundo soviético, sino que representó un debilitamiento de los aliados de EE.UU. que pasaron a una mayor dependencia traspasando la totalidad de sus intereses y sus esferas de influencia a EE.UU. (2013; p. 773)

El Nuevo Orden Mundial: 1991- ¿2020?

Ciertamente, el país con mayores perspectivas y provecho de la caída de la URSS fueron los EE. UU., y su nuevo (y temporal) rol como gran país hegemónico, por encima aún de sus aliados, augurándole nuevos tiempos, nuevos panoramas, lecturas de internacionalistas, y reflexiones sobre los roles de los nuevos Estados-Nación. El tiempo pasó, y las noticias sobre los distintos acontecimientos son los insumos con los que leemos entrelíneas los tiempos últimos, y todos apuntan a Oriente. La agencia BBC NEWS, nos expresa, en algunos de sus notas, aportes sobre nuestro tema propuesto, a saber: El ascenso de China durante los últimos cinco años no solamente ha coincidido con un declive relativo de la posición de Washington en el mundo, sino con un deterioro absoluto que ha hundido en una crisis el sistema de alianzas de EE.UU. en Asia, Europa y Medio Oriente. Mientras crecía el número de problemas entre China y Occidente, no había una respuesta integral que viera todos estos elementos -tensiones comerciales, rivalidades tecnológicas asuntos estratégicos, etc.- como parte de un "problema chino" mayor que requería una respuesta coordinada y concertada (BBC NEWS; julio/2020)

Desde el mundo académico, las relaciones y tensiones existentes se pueden leer desde distintas vertientes como: choque de civilizaciones (S. Huntington), de política internacional (J. Nye), e incluso como una etapa de límites en la democracia (S. Cassesse). Como fuere, ciertamente el Estado hegemónico contemporáneo es la República Popular China (millones de habitantes, PIB sumamente alto, potencia tecnológica, otros). 

Reflexiones generales desde la perspectiva histórica

El nuevo orden mundial es un nuevo proceso histórico. Son nuevas lecturas, particulares, únicas, con antecedentes sí, pero sin parangón, nuevos escenarios. Roma occidental duró poco más de tres siglos como Imperio y después de su máximo apogeo le sobrevino mantener, no sin muchísima dificultad, su nuevo rol en el mundo antiguo occidental conocido. La historia se sigue escribiendo. 

Fuentes de investigación 

Nishida, K. (2019). El principio del nuevo orden mundial. En Rev. Geopolítica (s). Revista de estudios sobre espacio y poder. N°. 10. Vol. 02. Madrid.
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7458477  

Marcus. J. (2020). Lo que la crisis de Hong Kong revela sobre China y el nuevo orden mundial. En: BBC NEWS. Londres.
https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-53273632 

Escrito por:

Juan Carlos Huaraj Acuña

Magíster en Historia. Bachiller en Ciencias Sociales y en Educación. Licenciado en Historia. Todos los grados y títulos por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.