Taller reforzó competencias éticas, comunicacionales e interpersonales antes de las prácticas preprofesionales.

USIL prepara a futuros nutricionistas para una atención humanizada

La Carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL) realizó un taller de humanización dirigido a estudiantes que iniciarán sus prácticas preprofesionales en los ámbitos de nutrición comunitaria y clínica.

La actividad, desarrollada con el apoyo de la ONG TANI, buscó fortalecer competencias humanas, éticas y comunicacionales para brindar una atención centrada en la persona. El taller combinó dinámicas de aprendizaje, reflexión y sensibilización.

Durante la jornada, los estudiantes reflexionaron sobre la importancia de reconocer que detrás de cada evaluación nutricional, diagnóstico o intervención existe una persona con una historia, emociones, necesidades y un contexto particular.

Los especialistas destacaron que la formación del nutricionista va más allá del conocimiento científico y técnico, porque su trabajo implica relacionarse con personas que pueden enfrentar enfermedades, situaciones de vulnerabilidad o cambios importantes en su calidad de vida.

En ese sentido, el taller abordó competencias como la empatía, la escucha activa, el respeto, la comunicación asertiva y la sensibilidad frente a las necesidades de los demás. También se resaltó la importancia de reconocer la dignidad de cada persona durante el proceso de atención.

El director de la carrera, Dr. José Luis Guzmán Mallqui, destacó que estos espacios permiten a los estudiantes reflexionar sobre el impacto de sus palabras, actitudes y decisiones durante la atención nutricional.

“Una intervención de calidad no depende únicamente de una adecuada evaluación o recomendación nutricional, sino también de la capacidad para generar confianza, acompañar y comprender a la persona desde una mirada integral”, afirmó.

Según el Dr. Guzmán, el taller se realiza antes de que los estudiantes comiencen a desenvolverse en escenarios reales de atención clínica y comunitaria. De esta manera, se busca que integren sus conocimientos técnicos con competencias interpersonales.

“Estas competencias son indispensables para relacionarse responsablemente con pacientes, familias, comunidades y equipos multidisciplinarios”, añadió.

La actividad forma parte de la formación de futuros nutricionistas preparados para responder a los desafíos de la profesión con base en la evidencia científica y la sensibilidad social, colocando a la persona en el centro de cada intervención.

Al cierre del taller, el director señaló que “humanizar la atención significa recordar que, antes que un paciente, un diagnóstico o un caso clínico, siempre hay una persona que merece ser escuchada, respetada y acompañada con empatía y dignidad”.