El rol del docente en el desarrollo de la investigación en el Perú

Por Victoria Jiménez Chumacero

La revolución científico-tecnológica en el mundo globalizado permite que la investigación científica continúe de forma acelerada en beneficio de la resolución de los problemas de los países y del desarrollo integral de los ciudadanos.

Es sabido que las sociedades exigen la formación de ciudadanos con visión de futuro; que desde los inicios de su formación escolar, asuman los retos y responsabilidades en sus contextos que contribuyan a transformar el presente y el futuro. Solo desde estas perspectivas educativas se alcanzará el camino adecuado de la cualificación profesional y laboral en el futuro.

Es la escuela, en su función formativa por su esencia académica; y el docente como protagonista, quienes asumen los roles de la formación humana de los estudiantes en el proceso enseñanza-aprendizaje con formación ética para contribuir al desarrollo de la investigación en nuestro país. Es todo un reto, es verdad. Pero estamos asistiendo a vislumbrar un nuevo panorama de calificación docente que ya viene dando resultados auspiciosos en la reforma educativa.

Para lograr estos retos, el docente debe construir espacios investigativos, que vayan desde la observación simple del contexto socio cultural, a la curiosidad científica, basados en las leyes del método científico. Esto permite afirmar que el docente se convierte en un protagonista inspirador y creativo para el abordaje de las problemáticas que la educación peruana tiene por delante. El docente formador tiene ante sí la tarea de su propia realización profesional, que le permitirá alcanzar niveles superiores de capacitación.

Las actividades investigativas en la formación pedagógica deben centrarse en el  procesos de enseñanza-aprendizaje, ubicando al estudiante en el conocimiento de la realidad internacional, nacional y local, para estimular el desarrollo de sus capacidades, habilidades y competencias. Es tarea de las instituciones educativas y su plana docente y directiva, potenciar el pensamiento crítico de los estudiantes para involucrarse en el conocimiento de los adelantos de la revolución científico-técnica, con el compromiso de estructurar un proceso pedagógico multidisciplinario con el aporte de las nuevas metodologías y estrategias didácticas innovadoras (Lanuez, Martínez y Pérez, 2000).

Por lo tanto, el maestro comprometido con su propia formación profesional está llamado a asumir los retos del desarrollo del país a través de la investigación y de los estudios especializados de postgrado con especialidades orientadas a contribuir a la resolución de los problemas que la educación nacional exige para el desarrollo científico- técnico. Como docente formador, se puede enfrentar los retos de una educación de calidad para afrontar una actitud reflexiva ante los paradigmas del Siglo XXI.

La investigación educativa se aplica en múltiples dimensiones del campo educativo, con atención a la diversidad social en función de resolver los problemas de la práctica pedagógica y contribuir al logro de los objetivos de los estudiantes por grados y niveles en el marco de la educación intercultural.

Así, el docente requiere de una formación profesional completa para contribuir al desarrollo de la investigación educacional en el Perú. La Maestría de Educación de la Escuela de Posgrado de la USIL brinda todas las herramientas para consolidar la docencia a través de las menciones Docencia en Educación Superior y Gestión de la Educación.

 

Referencias:

  • Lanuez, M. del C.; Martínez, M. y Pérez, V. (2000). El maestro y la investigación educativa en el Siglo XXI. Pueblo y Educación: La Habana.
  • Bisquerra, R.; Álvarez, M.y Mateo, J. (2015). Metodología de la investigación educativa. México, D.F. La Muralla.
  • Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 1994). Informe sobre Desarrollo Humano. México D.F.: Fondo de Cultura Económica.