Evolución de los espacios de trabajo en la profesión del abogado

Por el doctor Ricardo Beaumont Callirgos, profesor principal en la USIL. Magíster en Derecho Civil y Comercial y doctor en Derecho. Exmiembro del Consejo Ejecutivo de la Corte Suprema. Exmagistrado del Tribunal Constitucional. Profesor Principal de la UNMSM.   

I. Hasta la década de los años 50 y 60, y tal vez algo más, lo clásico era saber de los bufetes de abogados al mando de un titular, normalmente abogado del que nosotros –últimos años de la educación secundaria o primeros de la universidad– decíamos ‘abogado viejo’ y de renombre o prestigio, de apellidos tales como Fernández Concha, Pablo Olaechea, Alzamora Valdez, Fernández Sessarego, Guillermo Velaochaga, Montoya Manfredi, Rodríguez Pastor, Ferrero Rebagliati, Navarro Irvine, incluso Ruiz Eldredge (social progresista) y similares. Había otros estudios conocidos: primero el Estudio Echecopar y, mucho más joven, el Estudio de Jorge Avendaño.  

Estalló una bomba cuando nos enteramos de que del estudio del Dr. Manuel Pablo Olaechea salían para formar sus propios estudios los jóvenes e inteligentes abogados como Enrique Normand Sparks –que formó Rubio, Leguía & Normand–; Felipe Osterling hasta hoy Estudio Osterling; Enrique Elías Laroza, quien con Luis Carlos Rodrigo formó Rodrigo, Elías & Medrano. Y así.

Estos estudios tenían como practicantes a jóvenes de la PUCP o San Marcos. En Lima no había más de dos mil a dos mil quinientos abogados. Hoy bordean los cien mil. No había más de diez jueces civiles. Hoy pasan de sesenta, sin contar los constitucionales, los comerciales y los de Lima Norte, Lima Sur y Lima Este.       
  
II. Los jóvenes abogados salían de la Universidad Mayor de San Marcos o de la Universidad Católica del Perú, porque no había más universidades, hasta ya bien entrados los años setenta, que comenzó a hacerse conocida la Universidad San Martín de Porres y que aprovechó en llevarse a todos los viejos maestros sanmarquinos. Se dieron cuenta que tomar una asistencia de cátedra les iba haciendo conocidos en la especialidad y les permitía seguir investigando, además de tener un ingreso económico modesto, pero útil. Se abría este espacio. También se comenzaron a acercar a la Judicatura; poco después al Ministerio Público y, más adelante ya, al Reniec, ONPE y vinculados, 

III. Otro espacio que fue interesando a los abogados de la siguiente generación fue el arbitraje, como alternativa para solucionar los conflictos empresariales, porque era común incorporar en las Minutas de Constitución de Sociedades que las controversias entre los socios y entre el directorio y gerencia, y aún exsocios, serían resueltas por el Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Lima. Por eso también se formó, luego, el Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio Norteamericana, la de la PUCP, la del Colegio de Abogados y otros más.     

IV. Un espacio clásico, pero que tuvo un cambio en los últimos cincuenta años, fue el del Notariado. Nos parece recordar que antes el Notariado era hasta ‘hereditario’. Los papás dejaban el archivo y los testimonios al hijo que, enterado de las labores del papá, a quien acompañaban en su diario quehacer, se quedaba con la ‘minita’. Esto ha cambiado, porque ahora postulan los candidatos y después de exámenes de calificación, son seleccionados y calificados por meritocracia. Casi siempre van haciendo sus ‘pininos’ en la Sunarp o directamente en notarías, y después postulan. De todos modos, este espacio podría ser ampliado significativamente, porque hay necesidades insatisfechas, porque ahora ellos también conducen o administran divorcios, juntas de accionistas y otros procesos no contenciosos. En Lima, debiera haber quinientos notarios y en las capitales de región, cincuenta, previa verificación de las reales necesidades. Si hubiese voluntad política, se podría dar un paso adelante.  

V. Otro espacio de actuación profesional fue el de miembro o jefe de un departamento o sección legal de una empresa o de un empresario privado, que sea consultor, coordinador y ejecutor de tareas legales, procesos, trámites, gestiones, en organismos y dependencias judiciales, notariales, municipales, defensa civil, bancarias y administrativas. 

VI. Distinto es el caso de bancos, compañías de seguros y financieras, para quien reclama una Gerencia Legal. Mejor, si el abogado cuenta con una maestría en Derecho Financiero o símil. 

VII. Otro espacio que ha crecido y se ha mantenido es el del Mercado Bursátil, todo lo que es Mercado de Capitales, Mercado de Valores. Es toda una especialidad con las Sociedades Agentes de Bolsa, SABs. 

VIII. Estudio ‘grande’ de abogados. El autor de este artículo hizo un muy interesante e ilustrativo curso de tres meses en Estados Unidos acerca de cómo funciona la justicia en un país democrático. De esto hace poco más de veinte años, y en el recorrido por ocho estados pudo comprobar cómo había bufetes de abogados, allá y en esa época, de diez mil o quince mil abogados. Aquí, en el Perú, los estudios más grandes no tenían, en aquel entonces, ni veinticinco abogados. Bueno, los tiempos han cambiado y ahora existen no pocos estudios en Lima y en algunas ciudades importantes de nuestra patria que tienen varias decenas y aún varias centurias de abogados. Estos prestan asesoría y consultoría, absuelven consultas y patrocinan asuntos de derecho de familia, derecho inmobiliario, derecho societario, laboral y tributario, derecho de sucesiones: herencias; derecho internacional privado; litigios Arbitrales; redacción de contratos: minutas; Indecopi: derechos del consumidor.

IX. El abogado tiene una formación que le permite ingresar en el campo empresarial, con facilidad, pues conoce el marco legal de su desenvolvimiento. Las áreas municipales y administrativas se dan por descontadas. Sabe de libre competencia, libertad contractual, derechos del consumidor y tiene una clara idea de la economía social de mercado, iniciativa privada y el rol del Estado. Puede desenvolverse acertadamente en todo lo del derecho aduanero, contratación marítima, almacenaje, exportaciones e importaciones, cartas fianzas y seguros. Aquí les llamaríamos, abogados empresarios. 

X. En los últimos veinte años he venido recomendando a mis alumnos que revisen y se interesen por el derecho marítimo y derecho de seguros. Considero que son áreas dejadas de lado y que el Perú reclama con urgencia. 

Existen otros espacios para repensar, estudiar y actuar. Uno, por ejemplo, el derecho parlamentario. Aquí, los candidatos al Congreso no tienen ni idea de lo que es fuentes, fines, relación del Parlamento con los otros poderes del Estado, el Pleno, las bancadas, las comisiones, el fuero parlamentario, los privilegios, la iniciativa legislativa, los dictámenes, la promulgación, la observación, la insistencia, las comisiones investigadoras, la censura. 
    
Otro espacio es la asesoría legal en los clubes sociales. La revisión y la modernización de sus estatutos, las comisiones disciplinarias con el respeto al debido proceso, la instancia plural, el derecho de defensa, el derecho de prueba, entre otros, porque justamente el desconocimiento de ello hace que muchas veces se recarguen las labores jurisdiccionales. Por estas materias, que no deberían llegar, para que así los jueces tengan más tiempo para juzgar asuntos verdaderamente importantes y no ‘perderlo en estas que, de verdad, son minucias.

Y he dejado para el final, porque es el que conceptúo de la mayor importancia, lo del derecho deportivo. En otros países como Argentina, Italia, Alemania, Holanda y España hay Maestrías en Derecho Deportivo. Por ejemplo, tengo ante mi vista el libro de la distinguida profesora española Sandra Liliana Echeverry Velásquez, quien es doctora en Derecho y máster en Derecho Deportivo, quien, en un libro de más de trescientas páginas, estudia el patrocinio del deporte, el contrato publicitario de patrocinio deportivo, la intervención de la administración pública en el patrocinio del deporte, el convenio de colaboración empresarial en actividades de interés general como mecanismo de mecenazgo. Conscientes de lo que obtienen como ingresos o como retribución importantes jugadores, no solo del fútbol, sino también del básquet, tenis, vóley, deportes hípicos, etcétera. Cómo no debería estar el derecho y quienes operamos en sus diferentes áreas, revisando la legislación, los usos y costumbres, las transferencias de jugadores en los equipos y un muy largo etcétera.

En la vida moderna, y desde hace ya más de veinte años, ser abogado, es bueno; ser magíster es largamente mejor; ser doctor en Derecho, te extiende las facilidades para cualquier espacio a que dediques tu profesión, sea a título personal o individual, o como asociado para trabajar en un estudio grande o en una empresa privada, banco o financiera. Hay que hacer cualquier esfuerzo, el que resulte necesario, pero se tiene que lograr el grado académico de doctor en Derecho. Es una inversión, valiosísima e inigualable. Es el futuro intelectual y económico de tu vida.