Estudiantes de Biomecánica del Deporte de la USIL midieron fuerza y potencia para optimizar el rendimiento y reducir lesiones en Liga 3.
El Club San Martín, equipo semiprofesional que compite en la Liga 3 del fútbol peruano, fue sometido a una evaluación funcional y biomecánica orientada a potenciar su rendimiento competitivo.
La intervención estuvo a cargo de estudiantes del curso de Biomecánica del Deporte (2026-0) de la Universidad San Ignacio de Loyola, como parte de su formación aplicada y del vínculo de la universidad con el deporte de alto rendimiento.
Las pruebas se desarrollaron durante dos días en el complejo de Puruchuco, en La Molina, bajo la supervisión de los docentes Diomedes García y Darvin Ramírez. El objetivo fue obtener métricas precisas para optimizar la potencia de salto, la aceleración y la eficiencia en acciones decisivas como cambios de dirección y duelos individuales.
Para medir el rendimiento neuromuscular se utilizaron plataformas de contacto bajo el protocolo de Bosco, herramienta clave que permitió evaluar fuerza explosiva y potencia mecánica, tanto absoluta como relativa. Entre las variables analizadas figuran la altura de salto, la velocidad de despegue y el tiempo de vuelo.
También se aplicó el test Single Leg Countermovement Jump para identificar asimetrías entre las piernas superiores al 10 %, un indicador asociado con mayor riesgo de lesiones ligamentarias —como las del ligamento cruzado anterior— y a sobrecargas musculares en acciones de alta densidad.
La evaluación incluyó además pruebas de dinamometría para medir la fuerza de prensión manual, un parámetro vinculado con la capacidad de contacto físico y la estabilidad corporal en situaciones competitivas.
Según el profesor García, la experiencia demuestra que los datos no se quedan en el aula, sino que se traducen en mejoras concretas, como potenciar el salto para el cabezazo, optimizar la aceleración en los sprints y elevar el rendimiento de los jugadores hasta en un 10 %.
Los resultados servirán para elaborar perfiles individuales de rendimiento, detectar desequilibrios musculares y diseñar programas de entrenamiento personalizados de cara a la competencia.
Los estudiantes resaltaron que la actividad les permitió aplicar sus conocimientos en un contexto real, asumir responsabilidades técnicas y comprender el impacto de una evaluación rigurosa en el desarrollo deportivo.
Alejandro Wilson señaló que trabajó con seguridad al tener claros los procedimientos y que la experiencia le ayudó a identificar aspectos de mejora y fortalecer sus criterios técnicos para futuras intervenciones.
Por su parte, Juan Villarán afirmó que la práctica reforzó sus competencias en evaluación e interpretación de datos, y le permitió dimensionar el aporte profesional al progreso de los jugadores.
“La iniciativa refuerza el vínculo entre la universidad y el deporte competitivo, y promueve la formación de profesionales capaces de aplicar herramientas científicas para mejorar el rendimiento y prevenir lesiones en el fútbol peruano”, concluyó el docente.