La universidad realizó una feria de voluntariado para fortalecer el perfil profesional de los ingresantes y estudiantes con iniciativas de impacto social.  

Estudiantes de la USIL superan las 430 mil horas de voluntariado

La Universidad San Ignacio de Loyola realizó la Feria de Voluntariado 2026-1 con la participación de veinte organizaciones aliadas, en una jornada orientada a promover el servicio comunitario y fortalecer la formación social de sus estudiantes.  

Cientos de jóvenes se inscribieron en programas presenciales y virtuales, lo que evidencia un creciente interés por involucrarse en iniciativas de impacto social. 

Entre 2019 y 2025, los estudiantes de la universidad acumularon más de 430 mil horas de voluntariado. Solo en el último año, el aporte superó las 70 mil horas, consolidando el compromiso institucional con el desarrollo sostenible.  

La feria ofreció iniciativas en los ámbitos social, ambiental, educativo y juvenil. Participaron organizaciones como Banco de Alimentos Perú, Cáritas, Clownsciente, Crea+, Fundación Peruana de Cáncer, Global Shapers Lima Club, Junior Achievement, Kaprichos Perrunos, Operación Sonrisa, Perú Te Quiero Limpio, Tierra y Ser, TECHO Propio, PROA y Por Ti Mi Sangre.  

Asimismo, se sumaron programas públicos como “Yo promotor ambiental”, del Ministerio del Ambiente, y “Gratitud”, del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, lo que amplió las oportunidades de participación para los estudiantes.  

En paralelo, entidades como Taller de los Niños, la Congregación Nuestra Señora de la Compasión y AIESEC ofrecieron charlas virtuales de orientación sobre voluntariado y desarrollo social. 

Ricardo Miranda, jefe de programas y proyectos de responsabilidad social de la USIL, destacó que estas experiencias aportan un valor diferencial al perfil profesional.  

“El voluntariado permite desarrollar competencias blandas, altamente valoradas en el ámbito laboral. Además, es un espacio donde el estudiante identifica las causas que le importan, reconoce sus fortalezas y define cómo aportar a la sociedad”, señaló.  

Como parte de su modelo educativo, la universidad exige a sus alumnos cumplir 60 horas en experiencias de sostenibilidad y responsabilidad social para obtener el grado académico, lo que asegura una conexión directa con la realidad del país.  

Durante la jornada, Jessica Morán, del Ministerio del Ambiente, resaltó que el voluntariado ambiental permite ampliar conocimientos en reciclaje, gestión de residuos, limpieza de ecosistemas y monitoreo de la biodiversidad.  

Por su parte, Noemí Flores, pasante de TECHO Perú, resaltó el valor del trabajo en equipo y las oportunidades de networking que se generan durante las actividades de intervención.  

Desde su creación en 2012, estas ferias semestrales actúan como un puente entre la academia y las poblaciones más vulnerables, y contribuyen tanto al desarrollo de los estudiantes como al bienestar de los beneficiarios.