La mitad de las encuestadas reportó haber sufrido violencia de pareja, según un estudio, que además registró una alta tasa de embarazos no deseados asociada a esta situación.  

Mujeres víctimas de violencia muestran menor intención de ser madres

Una investigación peruana reveló que la violencia de pareja influye de forma directa en las decisiones reproductivas y sociales de las mujeres. El estudio señala que quienes han sufrido algún tipo de agresión presentan una mayor probabilidad de no tener intención de concebir.  

El análisis, basado en datos de 8466 mujeres en edad fértil, muestra que una de cada dos peruanas reportó haber sufrido violencia de pareja. Esta experiencia se asoció con una mayor prevalencia de embarazos no deseados y con la decisión de evitar la maternidad. 

Según los resultados, el 22,2 % de las participantes declaró violencia física, el 45,8 % psicológica y el 4,3 % sexual. La investigación utilizó información secundaria de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2020. 

El estudio se centró en mujeres de 15 a 49 años que habían registrado al menos un embarazo en los cinco años previos a la encuesta. A nivel mundial, la problemática es similar: se estima que el 27 % de las mujeres de ese rango de edad ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja. 

Más allá del daño inmediato, la violencia suele socava el control de la fertilidad y aumentar los embarazos no planificados, los abortos forzados, los partos prematuros y el bajo peso al nacer, además de incrementa el riesgo de mortalidad neonatal y perinatal. 

En el caso peruano, más de la mitad de las encuestadas, el 52,4 %, reportó su embarazo como no planeado. La proporción fue mayor entre jóvenes de 15 a 25 años, mujeres sin pareja actual, con menor nivel educativo, residentes en zonas rurales, pertenecientes a los quintiles más pobres y mujeres quechuahablantes. 

El trabajo también halló que las mujeres rurales muestran menor intención de embarazarse que las de áreas urbanas, un resultado que podría estar relacionado con el impacto de las políticas públicas de género implementadas en los últimos años.  

Tendencias similares se han observado en países como Etiopía, Bangladesh, Brasil, Japón, Nabidia, Samoa, Serbia y Montenegro, donde la violencia de pareja también se vincula con mayores tasas de embarazos no deseados.  

Los autores señalan que otros estudios han reportado que la violencia lleva a las mujeres a usar anticonceptivos sin conocimiento de la pareja, recurrir a métodos de emergencia o incluso optar por un aborto.  

En Perú, sin embargo, el aborto es ilegal salvo en casos terapéuticos, por lo que las cifras y las respuestas reproductivas difieren de las registradas en países donde esta práctica está permitida.  

Ante este panorama, los investigadores recomendaron promover programas de prevención, educación sexual integral y planificación familiar. Asimismo, subrayaron la necesidad de priorizar iniciativas de apoyo local y crear entornos que fomenten la pertenencia, la aceptación y eviten la estigmatización.  

La investigación fue desarrollada por el docente investigador de la Universidad San Ignacio de Loyola, Guido Bendezú Quispe, en colaboración con especialistas de otras universidades peruanas: Brenda Caira Chuquineyra, Daniel Fernández Guzmán, Andrea Cortez Soto, Diego Urrunaga Pastor y Carlos Toro Huamanchumo. 

El dato 

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