La iniciativa articula academia y sectores clave para cerrar brechas técnicas y mejorar la prevención y respuesta ante delitos informáticos en el país.

USIL lanza Centro de Formación en Ciberseguridad para fortalecer capacidades frente al cibercrimen

La Universidad San Ignacio de Loyola lanzó su Centro de Formación en Ciberseguridad, iniciativa orientada a reducir la brecha técnica en seguridad digital. El proyecto busca fortalecer la prevención y la respuesta frente a los delitos informáticos mediante liderazgo académico y cooperación público-privada.

El nuevo centro apunta a garantizar estándares de excelencia y formar talento especializado capaz de enfrentar amenazas digitales cada vez más complejas. Su creación responde al crecimiento sostenido del cibercrimen en el país y a la necesidad urgente de capacidades técnicas avanzadas.

En el Perú, los delitos informáticos han aumentado cerca de 40 % anual y ya superan la capacidad de respuesta institucional. Fraudes bancarios, ransomware y ataques a organizaciones han convertido la seguridad digital en una prioridad nacional que exige formación especializada y coordinación multisectorial.

El modelo estratégico se sustenta en cuatro pilares: especialización continua en niveles básico, intermedio y avanzado; certificación de competencias críticas; desarrollo de capacidades operativas; y coordinación entre sectores clave.

La propuesta formativa es transversal. Incluye a ciudadanos y empresas que requieren autoprotección digital, así como a operadores del sector público, el sistema judicial y directivos responsables de gestionar riesgos y crisis en entornos tecnológicos complejos.

La ceremonia de lanzamiento fue presidida por Raúl Diez Canseco Terry, fundador presidente de la Corporación Educativa USIL; Janet Tello, presidenta del Poder Judicial; Carlos Scroth, vicepresidente de Adex; y Ricardo Márquez, expresidente de la SIN.

Durante su intervención, Diez Canseco advirtió que, a nivel global, se registran más de 2200 ataques diarios y que el 73 % de las personas afirma haber sido víctima directa o indirecta de ciberfraude en el último año.

Añadió que el mercado global de ciberseguridad podría alcanzar los USD 538,300 millones en 2030, impulsado por la inversión en infraestructura de protección digital y la creciente necesidad de resiliencia tecnológica.

El fundador de la USIL subrayó que la seguridad digital impacta a todo la sociedad y destacó la importancia de incorporar tecnología avanzada, formar profesionales especializados y fortalecer alianzas que impulsen el desarrollo nacional.

Por su parte, Tello felicito a la universidad por asumir, con visión estratégica y vocación de servicio público, un problema que incide en el desarrollo económico, la estabilidad de las inversiones, la protección de los derechos fundamentales y la seguridad pública.

Advirtió que, en un entorno altamente digitalizado, las amenazas tecnológicas afectan la confianza institucional. Señaló que la extorsión, el fraude informático, el robo de identidad y los ataques a infraestructuras críticas forman parte de una criminalidad sofisticada y transnacional.

Señaló que el Estado debe responder con mayor coordinación, especialización y adaptación. Aunque la digitalización judicial mejora el acceso a la justicia, amplía los riesgos; por ello, afirmó que la seguridad de la información debe asumirse como una política preventiva y transversal.

El lanzamiento se realizó durante el I Encuentro Ejecutivo Empresarial USIL 2026, donde especialistas analizaron estrategias corporativas de ciberseguridad y protección de datos en un contexto de transformación digital acelerada.

Entre los ponentes participaron el coronel PNP José Augusto Montero Peche, jefe de la División de investigación contra el crimen organizado de cibercrimen; José Luis Fernández Ávalos, especialista en ciberseguridad IA en Credicorp y docente de la USIL; Oscar Pelaes León, presidente del Comité Especializado de Ciberseguridad del Colegio de Ingenieros del Perú.

Con esta iniciativa, la USIL busca contribuir a un entorno digital más seguro y resiliente, alineado con las necesidades del país y su desarrollo sostenible, y reafirma su compromiso con la formación del talento especializado, la innovación tecnológica y la cooperación multisectorial para enfrentar el cibercrimen.