Estudio en 768 adultos revela diferencias en salud emocional y nutricional entre quienes siguen dietas vegetarianas y no vegetarianas en el país.
Un estudio realizado en Perú advierte que los adultos que siguen una dieta vegetariana presentan más síntomas de ansiedad y depresión en comparación con quienes consumen alimentos de origen animal. No obstante, también muestran conductas alimentarias asociadas a una relación emocional más saludable con la comida.
Los resultados indican que el 26.8 % de los vegetarianos presentó síntomas de depresión y el 32.6 % de ansiedad. En el grupo no vegetariano, las cifras fueron menores: 18.9 % y 26.9 %, respectivamente.
Pese a ello, la investigación señala que las personas vegetarianas tienden menos a comer por motivos emocionales. A diferencia de los omnívoros, recurren con menor frecuencia a la comida para afrontar el estrés o la angustia.
En el ámbito nutricional, casi el 33 % de los no vegetarianos presentó sobrepeso u obesidad. Entre los vegetarianos, el 27.7 % alcanzó esta condición.
El estudio fue desarrollado por investigadores de la Universidad San Ignacio de Loyola y de otras instituciones académicas, y analizó a 768 adultos peruanos de entre 18 y 65 años. La evaluación incluyó variables de salud física, emocional y conducta alimentaria, medidas mediante tres instrumentos validados.
El perfil predominante del grupo vegetariano estuvo conformado por mujeres jóvenes, de 25 a 34 años, residentes en la costa, con estudios de posgrado y afiliación religiosa adventista.
En contraste, el grupo no vegetariano estuvo integrado mayoritariamente por hombres de 35 a 44 años, procedentes de la sierra, con educación universitaria y religión católica.
Los autores subrayaron la importancia de evaluar de forma integral la salud psicológica de quienes siguen dietas vegetarianas, así como ofrecer asesoramiento nutricional que garantice una adecuada ingesta de nutrientes esenciales que influyen en el estado de ánimo.
Desde una perspectiva de salud pública, recomendaron promover una relación saludable con la comida y fortalecer la gestión emocional para prevenir trastornos alimentarios en ambos grupos poblacionales.
Asimismo, destacaron que las dietas vegetarianas balanceadas pueden integrarse en estrategias para combatir la obesidad, un problema que afecta a siete de cada diez adultos en el país.
Los investigadores concluyeron que se requieren más estudios para comprender los factores sociales, culturales y nutricionales que podrían incidir en la aparición de síntomas de ansiedad y depresión en la población peruana.
El trabajo fue liderado por el catedrático de la USIL Renzo Carranza Esteban, junto a los investigadores Jacksaint Saintila, Sandra Carranza Cubas, Antonio Serpa Barrientos, Denis Cunza Aranzábal y Yaquelin Calizaya Milla.
El dato
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