Investigación de la USIL revela cómo la integración de conocimientos andinos y españoles fortaleció la resistencia sísmica de la arquitectura virreinal.
Una investigación de la Universidad San Ignacio de Loyola reveló que la arquitectura virreinal peruana desarrolló sistemas antisísmicos mediante la integración de conocimientos constructivos andinos y españoles. Esa combinación permitió levantar edificaciones que resistieron algunos de los terremotos más destructivos del país.
El estudio concluye que las soluciones aplicadas durante el virreinato no fueron una adaptación de modelos europeos. Por el contrario, incorporaron tecnologías desarrolladas siglos antes por las culturas andinas para construir en un territorio de alta actividad sísmica.
La investigación, publicada en la Revista Internacional del Patrimonio Arquitectónico, fue realizada por Pedro Hurtado Valdez, docente investigador de la Facultad de Arquitectura de la USIL, quien analizó la evolución de estas técnicas entre los siglos XVII y XVIII.
Entre las principales soluciones identificadas destacan cimentaciones con cantos rodados, muros de adobe de gran espesor y poca altura, estructuras superiores más ligeras y el uso combinado de madera y quincha para aportar flexibilidad y reducir los efectos de los movimientos sísmicos.
Uno de los principales hallazgos muestra que varias de estas técnicas ya eran utilizadas por las culturas prehispánicas. En Caral, por ejemplo, se emplearon shicras, bolsas de fibra vegetal rellenas de piedras que ayudaban a disipar la energía sísmica.
Asimismo, en los muros del sitio arqueológico de Pucllana, los constructores dejaron pequeños espacios entre los adobes, lo que permitía ligeros desplazamientos capaces de absorber parte de la energía generada por los sismos.
El estudio también encontró similitudes entre las torres virreinales y las construcciones andinas. En ambos casos, el mayor peso se concentraba en la base y los niveles superiores eran más ligeros, una configuración que mejoraba su comportamiento ante terremotos.
"La arquitectura virreinal peruana fue el resultado de un proceso de aprendizaje en el que se integraron soluciones constructivas desarrolladas por las culturas andinas con técnicas traídas por los españoles", explica Hurtado.
La investigación sostiene que los maestros constructores perfeccionaron estas técnicas después de cada terremoto. Las edificaciones que resistían servían como referencia para nuevas obras, mientras que los colapsos permitían corregir y mejorar los sistemas constructivos.
Para reconstruir esa evolución, el estudio analizó edificaciones de las culturas Caral, Lima, Nazca y Chimú, además de iglesias y otros edificios religiosos construidos entre los siglos XVII y XVIII, especialmente tras los terremotos de 1687 y 1746.
La investigación se desarrolló en la franja costera comprendida entre Trujillo e Ica, considerada la zona de mayor peligro sísmico del Perú. Además del análisis arquitectónico, revisó documentos históricos sobre las técnicas empleadas por los maestros de obra.
Los resultados muestran que muchas de estas soluciones mantienen vigencia para comprender el comportamiento estructural del patrimonio histórico y aportan nuevas evidencias sobre el origen de la ingeniería sismorresistente en el Perú.
El dato
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