La coexistencia de anemia, sobrepeso y obesidad afectan a millones de jóvenes y plantea riesgos crecientes para su salud y desarrollo futuros.

USIL Más del 40 % de adolescentes peruanos sufre anemia y exceso de peso

En el Perú, más del 40 % de los adolescentes enfrenta problemas nutricionales asociados a la anemia, el sobrepeso y la obesidad, según el Ministerio de Salud. La magnitud del problema compromete su desarrollo y plantea riesgos para la salud futura de este grupo etario.

Tras evaluar a más de un millón de jóvenes de 12 a 17 años, el Instituto Nacional de Salud informó que más del 20 % presenta anemia, el 24 % sobrepeso y cerca del 9 % obesidad, lo que confirma la coexistencia de distintas formas de malnutrición en el país.

El escenario resulta preocupante si se considera que, pese a las políticas públicas centradas en la suplementación con hierro y otros micronutrientes en niños menores de cinco años, la reducción de la anemia ha sido limitada y sin un impacto sostenido.

Especialistas advierten que esta doble carga nutricional podría estar vinculada a procesos de inflamación crónica de bajo grado, que dificultan el adecuado aprovechamiento del hierro en el organismo y suele asociarse a dietas poco equilibradas y estilos de vida sedentarios.

Esta evidencia es respaldada por un estudio de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad San Ignacio de Loyola, realizado en más de 600 estudiantes, que identifica patrones alimentarios y conductuales relacionados con la persistencia de estos problemas.

Ante esta situación, se plantea la necesidad de implementar estrategias integrales que prioricen la prevención, la educación nutricional y la promoción de hábitos saludables desde edades tempranas, junto con el fortalecimiento de la formación de profesionales especializados.

En ese contexto, la carrera de Nutrición y Dietética de la USIL adquiere relevancia estratégica al promover una formación con base científica y enfoque integral, respaldada por iniciativas como Modo USIL, la Clínica para Sanos y su reconocimiento como Universidad Saludable FISU 2025.

Este enfoque refleja el compromiso institucional con una educación orientada a la promoción de la salud y la prevención de enfermedades, mediante profesionales capacitados para diseñar intervenciones basadas en evidencia que mejoren la calidad de vida de la población.

“El país necesita profesionales capaces de responder a los desafíos nutricionales con una mirada ética, científica y humana”, afirmó José Luis Guzmán, director de la carrera, quien invitó a los jóvenes a formarse en una profesión con impacto directo en la salud de personas y comunidades.