Descubre cómo el grupo coreano ha generado conversación, participación y múltiples puntos de contacto antes de sus conciertos.
Por: Milagros Saba, alumna de la carrera de Marketing.
Se ha observado algo totalmente nuevo en el Perú: BTS todavía no llega y ya estamos viviendo su llegada. Lo observo en las redes sociales, en las conversaciones con mis amigas, en las propias marcas que se suman al fenómeno, en los productos agotados en menos de 72 horas y hasta en personas que, sin considerarse parte del fandom, ya saben perfectamente que el grupo coreano está por llegar.
Desde mi perspectiva como estudiante de Marketing y cautivada por todo el fandom ARMY, me detengo a hacerme una pregunta: ¿qué hizo que una experiencia que todavía no ocurre consiga captar nuestra atención con tanta anticipación?
El concierto ha empezado mucho antes que en el escenario
Al conversar con amigas, encontré un dato curioso: para ellas, tener una entrada no significa haber terminado la experiencia. Quieren asistir a más de una fecha, visitar el pop-up, conseguir determinados productos, participar en los proyectos de bienvenida y estar presentes en cada momento posible.
Entonces entendí que BTS no está ofreciendo únicamente tres conciertos, sino múltiples razones para seguir involucrado. Cada fecha, producto, actividad o proyecto se convierte en un nuevo punto de contacto con el consumidor y, cuando creemos que ya vivimos una parte de la experiencia, aparece otra.
El K-pop salió del fandom
Lo que más me llama la atención es que este fenómeno ya no pertenece exclusivamente a las ARMY, sino que grandes marcas y empresas se suman al fanatismo. Desde Grupo 5, municipalidades y proyectos ambientales, sociales y culturales han convertido la llegada de BTS en algo visible mucho más allá del estadio.
De pronto, personas que quizá nunca comprarían un álbum de K-pop están viendo contenido, comentando las actividades o reconociendo referencias de BTS. No todos se volvieron fans, pero todos estamos viendo la experiencia.
Y ahí encuentro una de las claves más interesantes desde el Marketing: captar al consumidor no siempre significa conseguir que compre. Primero hay que conseguir que mire, que se interese y que quiera seguir descubriendo qué viene después.
¿Qué nos hace vivirlo todo?
Aquí es donde me pregunto: ¿por qué, teniendo una entrada, el producto o un merch no parece suficiente? La respuesta es clara: porque hoy el consumidor no busca únicamente adquirir algo, sino sentir que fue parte de algo. Y es ahí donde BTS parece entender muy bien aquella lógica.
La expectativa es lo que genera conversación. Esta conversación logra generar curiosidad, nos lleva a buscar más y, cuando creemos que ya conocemos la experiencia, aparece un nuevo momento que queremos vivir. El consumidor queda enganchado no a un solo instante, sino a toda una historia detrás.
Cuando la experiencia se vuelve parte de la conversación
Desde lo que he observado a la espera de la llegada del grupo coreano y como estudiante de Marketing, encuentro una idea que va mucho más allá de BTS: el reto ya no es solamente conseguir una compra, sino lograr que el consumidor quiera seguir involucrándose.
La entrada, el pop-up, el merchandising, las actividades y hasta la conversación se convierten en nuevos puntos de contacto. Quizá por eso, cuando escucho a mis amigas hablar de las fechas, del pop-up o de todo lo que quieren vivir alrededor de BTS, entiendo que el concierto es solo una parte de la historia.
El 7, 9 y 10 de octubre serán los días de los conciertos en el Estadio San Marcos, pero la conexión con el consumidor empezó mucho antes. Y ese es el verdadero sentido del Marketing que yo encuentro en este fenómeno: no vender un momento, sino conseguir que el consumidor quiera vivir toda la experiencia.
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