Un “error marginal” revela fallas clave en gestión, logística y control en sistemas complejos. ¿Qué aprendimos luego de las últimas elecciones?

Camión de entrega de material electoral

Por Rubén Alcalá Espino, consultor senior de TI, transformación digital y docente USIL. 

En las recientes elecciones en el Perú, diversos medios reportaron retrasos en la instalación de mesas, especialmente en Lima, debido a problemas en la distribución del material electoral por parte de la ONPE. Como consecuencia, se registró un 0.1% adicional de mesas no habilitadas respecto al proceso electoral del 2021, lo que obligó a extender la jornada para permitir que los ciudadanos afectados pudieran ejercer su derecho al voto. 

Planificación: escenarios que no se anticiparon completamente 

De acuerdo con la información difundida, los retrasos estuvieron asociados a problemas en la entrega oportuna del material electoral en ciertos locales. 

Esto sugiere que, si bien existió una planificación previa, algunos escenarios logísticos no fueron completamente anticipados o no se dimensionaron adecuadamente, especialmente en una ciudad como Lima, donde la congestión, distancias y tiempos de traslado pueden variar significativamente. 

Los planes de contingencia brillaron por su ausencia, evidenciando brechas en escenarios críticos de ejecución. 

Organización: la complejidad de coordinar a gran escala 

La organización del proceso electoral implica coordinar múltiples actores: transporte, personal, locales de votación y tiempos sincronizados.

Los reportes sobre mesas no instaladas a tiempo evidencian que hubo desajustes en la coordinación operativa, particularmente en la última milla del proceso logístico.

En sistemas de alta complejidad, como una elección nacional, pequeñas fallas en la organización pueden amplificarse rápidamente, afectando directamente la habilitación de mesas. 

Dirección y control: capacidad de reacción ante la contingencia 

Ante la contingencia, se decidió extender el horario de votación para las mesas afectadas. Esto refleja capacidad de reacción, permitiendo mitigar el impacto inmediato, aunque desde un enfoque más correctivo que preventivo.

El pilar de control —encargado de monitorear y detectar desviaciones— es donde se observa la mayor debilidad. La existencia de mesas no habilitadas el mismo día de la elección sugiere dos posibilidades: que las alertas no se generaron con suficiente anticipación, o que no se tomaron acciones correctivas a tiempo. 

En procesos críticos, el control debe ser anticipativo y no reactivo. Cuando las fallas llegan al usuario final, el sistema ya ha perdido capacidad de corrección temprana. 

Tecnología como aliada en la prevención 

Diversas herramientas tecnológicas podrían ayudar a reducir este tipo de incidentes en el futuro: 

  • Monitoreo en tiempo real de la distribución logística, para detectar retrasos antes de que impacten en la instalación de mesas. 

  • Sistemas predictivos que anticipen cuellos de botella en rutas críticas. 

  • Plataformas de trazabilidad digital que permitan visibilidad completa del material electoral en cada etapa. 

Estas soluciones no eliminan el riesgo, pero sí permiten reducir significativamente la incertidumbre operativa. 

Reflexión final 

Aunque porcentaje puede parecer marginal, en términos operativos representa una señal importante: en sistemas complejos, incluso pequeñas desviaciones pueden generar impactos logísticos, organizacionales y de confianza pública. Este escenario permite analizar lo ocurrido desde los cuatro pilares de la administración. 

Disclaimer: este artículo tiene como único objetivo analizar la relación del acontecimiento con los pilares de la administración, al margen de cualquier interpretación política y legal.