La Facultad de Derecho de la USIL organiza el III Congreso de Relaciones Internacionales el 12, 13 y 14 de noviembre. La jornada tendrá como protagonistas a expertos en relaciones internacionales con destacada trayectoria, provenientes de distintas partes del mundo.

Ellos analizarán la situación de los derechos humanos, la cooperación internacional, la diplomacia, la seguridad internacional y el comercio mundial. Asimismo, discutirán sobre las acciones que están tomando los organismos internacionales para reducir las consecuencias de la pandemia.

A propósito de su ponencia en el congreso, entrevistamos a Manuel Sánchez, abogado, investigador y candidato a doctor en Derecho Internacional el Graduate Institute of International and Development Studies. Asimismo, es fundador del startup Enloya, una plataforma digital para el comercio internacional de servicios legales.

¿En qué contexto se encontraba el comercio mundial cuando se produjo la pandemia?

En una situación especial. Antes de la pandemia, la Organización Mundial del Comercio (OMS) estaba en crisis y continúa así. El órgano de apelación de la OMC, cuya misión es resolver controversias planteadas por los países que la conforman, perdió la cantidad mínima de miembros para ejercer sus funciones. Es una situación crítica, porque eso significa que el pilar más importante que resolvía las diferencias no está activo como venía estándolo desde hace 20 años. Esto ocurre debido a que Estados Unidos se ha opuesto a la designación de nuevos jueces, a tal punto que hoy solo tenemos un miembro. El órgano está compuesto por 11 jueces y el mínimo necesario para resolver un caso es de tres. Cada posición tiene una vigencia de cuatros años y se renueva hasta ocho. El órgano no está operando y, por tanto, las apelaciones de los países miembros están en el limbo. Para mí, esa es la razón principal de la crisis.

¿Cuáles efectos ha traído la COVID-19 en el comercio internacional?

Aquí, la naturaleza del problema es diferente, ya no es institucional. Es una cuestión de flujos comerciales. Identifico que hay menores exportaciones mundiales y esto afecta a todos los países, ya que estamos interconectados. Pocas naciones son autosuficientes, así que prácticamente el 90 % de los Estados depende de las importaciones que hagan de otros países para cumplir sus necesidades básicas. Algunos de ellos han impuesto restricciones a las importaciones de ciertos productos básicos como comida y medicinas. Es una secuela al comercio internacional de gran impacto.

¿Cómo resarcirlo?

Voy a ponerte dos ejemplos. En relación con el comercio de bienes, los países miembros de la OMC manejan aranceles altos para la importación de productos médicos. Antes de la pandemia, no se le dio la importancia suficiente a este tema y, por esa razón, no se negociaron tarifas menores. No obstante, es fundamental replantear los precios para que sean más bajos en contextos de crisis. El otro ejemplo está vinculado con el comercio de servicios. La COVID-19 ha puesto en evidencia las oportunidades que ofrece el comercio electrónico. Especialmente para determinado tipo de servicio que se puede ofrecer remotamente y que, debido a las restricciones de comercio regulatorio entre los países, no está permitido. En ese sentido, la pandemia ha resaltado la necesidad de concluir las negociaciones de comercio electrónico.

En el caso de Latinoamérica, ¿cómo le ha afectado la pandemia en este tema?

Varía dependiendo del país. No todos se han visto afectados de igual forma. Ese es el caso de México, que produce una gran cantidad de implementos médicos que exporta a Estados Unidos, con quien tiene un Tratado de Libre Comercio. Otras naciones no tienen esa oportunidad, ya sea porque no lo producen o no lo exportan. Por otro lado, los fabricantes de implementos médicos son contados en el mundo. La falta de abastecimiento de estos productos ha afectado a muchos países latinoamericanos, especialmente al inicio de la pandemia. Aunque el problema se ha resuelto, es frágil y podría volver a darse. Estamos en una situación de dependencia, de que otros países produzcan estos utensilios para proteger a nuestra población.

A su criterio, ¿qué competencias necesitan maximizar los futuros profesionales de la carrera de Relaciones Internacionales en este contexto de “nueva normalidad”?

Lo transcendental es entender cuál es la nueva dinámica de las relaciones internacionales. Conocer el rol de las plataformas digitales como medios de comunicación también es importante, ya que constituyen la primera capa de información. Asimismo, deben estar atentos al rol de las plataformas en las relaciones internacionales y cómo se utilizan para transmitir mensajes y ganar poder. Aparte, aprender específicamente en el área de comercio cuáles son los temas que se están negociando hoy. En la OMC hay temas específicos en los que vale la pena especializarse como la posible renegociación de tarifas aplicada a los productos médicos, negociaciones del comercio electrónico y el tratamiento en sí de una pandemia.

Inscríbete en el III Congreso de Relaciones Internacionales aquí: https://www.usilonlife.com/producto/iii-congreso-de-relaciones-internacionales/

Sobre Relaciones Internacionales
La carrera de Relaciones Internacionales de la USIL forma profesionales que se puedan desarrollar en importantes sectores políticos, empresariales y académicos dominando idiomas y conocimientos multidisciplinarios en historia, política, derecho y negocios. Entérate más aquí.